Antonio Ruiz, la Identidad Falsa de Pablo Neruda

- Documentos falsos con los que Neruda salió de Chile a principios de 1949 fueron donados a la Fundación Pablo Neruda

Pablo Neruda llegó a ser el hombre más buscado en todo el país en el año 1948. Como se sabe, salió de Chile clandestinamente y en nuestro país no se supo de él hasta el lunes 25 de abril de 1949, cuando apareció sorpresivamente en la última sesión plenaria del Congreso Mundial de Partidarios de la Paz, causando gran impresión entre los delegados de todo el mundo.

Así por ejemplo, el escritor norteamericano Howard Fast diría: “No sé cómo Neruda llegó a París, pero llegó. Recuerdo que corrí al hall principal, pero en la plataforma una multitud oscurecía al hombre que se había transformado en leyenda. Subí, esperé, y después de un instante pude estrechar su mano y transmitirle los saludos de mi país.”

Pero algunos sabían de la llegada secreta de Neruda a París. El gran escritor guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, que entonces vivía en la capital francesa, recuerda en su libro El río: “Una tarde, a fines de marzo o principios de abril, oí el timbre de la puerta, voy a abrirla y un hombre alto, tocado con boina vasca negra, de barbas y tupidos bigotes, con lentes, me pregunta: ´¿No me reconoces?´. Guardo silencio, escruto al visitante sin poder identificarlo. ´Soy Pablo Neruda. Vengo a pedirte que me escondas unos días´”.

Como advierte Cardoza esconder a Neruda en París era entonces más comprometedor que haberle dado asilo en Chile. Pero lo hizo pasar diciéndole que estaba en su casa: “Con el cariño de siempre lo atendimos. Después de cenar, solía leernos hasta la madrugada fragmentos del inédito Canto general. Abríamos champaña, las horas corrían incandescentemente con la plática, con la lectura del poema”.

En aquellas conversaciones Cardoza se enteró de que otro ilustre guatemalteco, el escritor Miguel Ángel Asturias le había prestado su pasaporte a Neruda para viajar desde Buenos Aires – donde Asturias desempeñaba un cargo diplomático – hasta París.

Poco después, en Francia muchos amigos influyentes de Neruda, entre ellos Pablo Picasso, se movilizaron para que el poeta pudiera vivir sin problemas, a pesar de que el embajador chileno le había pedido a la policía francesa que le retirara el pasaporte diplomático a Neruda por ser ilegal.

Eran los primeros lances de un exilio que se prolongaría hasta el año 1952.

En agradecimiento por la hospitalidad recibida, Neruda le regaló a Luis Cardoza y Aragón los documentos falsos con los que salió de Chile hacia San Martín de los Andes, en la República Argentina. Éstos son una cédula de identidad, la Nº 444968, en la que figura con el nombre de Antonio Ruiz Lagarreta, chileno, soltero, empleado, domiciliado en Santiago, en calle Carmen 49, y un Certificado de Antecedentes con el mismo nombre. Ambos documentos, en rigor, no fueron falsificados sino extendidos por el Servicio de Identificación de la Dirección General del Registro Civil Nacional, sólo que a una identidad falsa. Ha de haber habido, en ese servicio, algún admirador o simpatizante de Neruda que colaboró en la preparación de estos documentos. Los mismos pasaron de manos de Cardoza al gran poeta mexicano Efraín Huerta, cuya hija, la Sra. Eugenia Huerta los donó generosamente a la Fundación Pablo Neruda.